Los docentes debemos estar convencidos que la" prevención" es el mejor remedio contra cualquier mal. Si todos nos concientizamos de que esto es posible, lograremos que realmente la escuela sea promotora de salud.
No se trata de ampliar contenidos conceptuales, sino que los chicos desplieguen actitudes saludables relacionadas con ellos y con el mundo que los rodea. No siempre los mensajes son claros y coherentes. A veces desde los medios de comunicación se transmiten los conceptos poco claros o convenientes a ciertos grupos que tienen intereses económicos. Por ejemplo pastillas milagrosas para adelgazar, marca de cigarrillos que otorgan cierto poder y fama, cerveza que da alegría, felicidad y permite reunirse con amigos.
Promover la salud implica no solo conocimientos de prevenir enfermedades y accidentes sino que apunta aspectos tales como el equilibrio personal, desarrollo de la autonomía y relación con otros en el mundo que nos rodea.
Un nivel de vida saludable requiere algo más: nutrición adecuada, vivienda digna, educación, equilibrio entre actividad, reposo, recreación, higiene personal, el no consumo de sustancias nocivas: alcohol, tabaco, drogas, etc.Tambien concurrir al médico y odontólogo periódicamente.
Uno de los objetivos a lograr es que los alumnos entiendan que son responsables de sus cuerpos y deben aprender a cuidarlo.
Lo que nos preocupa más a los alumnos es la influencia que ejercen los modelos de identificación que propone la sociedad y que condicionan nuestras acciones cotidianas.
Tema como la violencia como las adicciones, la valoración corporal, el individualismo, la adolescencia eterna, derivan en gran parte al "miedo a no pertenecer" que se evidencian en mayor grado en los jóvenes por ser más vulnerables.
Si bien es cierto que a los adolescentes les cuesta tolerar la frustación, esto es muy marcado cuando aparece el valor de la frivolidad, del consumismo, del éxito que les presentan los medios de comunicación a través de publicidades que consumiendo esos productos obtendran lo que desean, serán poderosos, adinerados, felices.
Creo que nosotros desde el aula podemos orientar, guiar y ayudar a defender los pequeños espacios cotidianos que nos acercan a una mejor calidad de vida.
Establecer redes solidarias, evitar la discriminación, sensibilizarse ante la necesidad del otro, mantener una actitud reflexiva frente a los mensajes que transmiten los medios, crear espacios de comunicación personal serán instancias fantásticas que nos ayuden a vencer esas propuestas "milagrosas y fantásticas" que permiten evadirnos de la realidad que nos toca vivir, sin asumir nuestro compromiso de ser responsables de nuestra vida.
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